CONTAGIADOS

Prof. Carlos D. Quirós

Entre las perspectivas optimistas acerca de la salida de la pandemia, y aquellas más pesimistas, cabría la posibilidad de transitar ciertas alternativas que sean producto de las expectativas y del esfuerzo colectivo, antes que de los habituales esquemas concentrados de toma de decisiones. El proceso, de poco más de un mes, que significó para la humanidad, pasar de las noticias iniciales a la angustia generalizada respecto del COVID 19, llegó acompañado de ciertos aprendizajes vertiginosos y de dosis inmanejables de incertidumbre y angustia.

De un lado la convicción de que las diferentes respuestas adoptadas por los Estados, terminaron de demostrar la caducidad de recetas de organización político-social ultra individualistas y consumistas, por el otro, la ilusión de la llegada del fin del neoliberalismo, como sistema de capitalización financiera que hunde sus principios de reproducción en la convivencia cotidiana y en las instituciones.

Tales afirmaciones podrían ser rápidamente relativizadas con solo «medir» la respuesta social mayoritaria. España, por ejemplo, epicentro de un agresivo brote de altísimo costo en vidas humanas, queda atrapada entre la cuestionada capacidad estatal para afrontarlo, y el lugar que la derecha, gobernante hasta hace pocos meses, otorgó a la salud pública.  En China, golpeada en primer término por el virus, la rápida salida sanitaria (a un alto costo), deriva hacia el punto de arranque, es decir que con el poder concentrado, y con un actor organizado preponderante como sujeto político – el partido único conduciendo un capitalismo de Estado que se integra a la Globalización –  la dinámica del proyecto chino de largo plazo recupera su presencia global, previendo un crecimiento de su PBI, a pesar de la depresión mundial.

El caso argentino se revela singular. La invasión virósica encontró al país atrapado entre las condiciones heredadas del experimento neoliberal, y las primeras medidas tendientes a reparar el daño social perpetrado contra los sectores sociales más vulnerables.

El proyecto de reelección macrista – apoyado por Trump y el FMI con el mayor «aporte financiero» para una reelección que se tenga memoria – fue derrotado electoralmente por el pueblo Argentino en 2019. Pero la coalición derrotada dejó literalmente «tierra arrasada».

El gran condicionante de la deuda, espectro que sobrevolaba la orientación del programa de gobierno, fue puesto entre paréntesis, aunque no así las presiones de los acreedores, que en la coyuntura mueven sus fichas a través de operadores mediáticos habituales. El primer saldo popular parece ser la reposición del rol del Estado como articulador y garante de la respuesta correcta y solidaria, pero los cuatro años de «neoliberalismo intensificado» terminarán por imprimir su sello a la salida, si no se fortalecen los espacios materiales y simbólicos que administran la circulación de la información y de la atención sanitaria.Los emergentes del sentido común dominante serían, desde el no cumplimiento del aislamiento social, hasta los cacerolazos contra el gobierno, desde la marcha atrás del ministro de salud respecto de la subordinación del sistema privado de salud al esquema sanitario nacional, hasta la resistencia de los bancos a otorgar créditos a tasas bajas para pymes y actividad económica, pero también la imposibilidad de garantizar el control sobre las empresas de servicios.

https://www.primereando.com.ar/actualidad/-caceroleate-la-chot——una-vecina-se-canso-de-los-macristas-que-protestan-en-defensa-de-techint_a5e84ff3ca27a51206d937dcc

Es cierto, no había masa crítica para impulsar medidas de cuño peronista antes de la emergencia, razón por la cual, resulta más relevante el reconocimiento social al valor del Estado, y a la vez indicativo del estado de conciencia aportado por el peronismo, El factor estratégico frente a este estado de situación, lo constituye la posición de los sectores medios, que una vez más son tironeados desde los grupos dominantes como fiel de la balanza, tanto respecto de la orientación general del gobierno, como así también, y por esa razón, por su capacidad de reproducción del «sentido común» favorable al arreglo ruinoso con los acreedores externos, a preservar las ganancias de los grupos concentrados, y a descargar sobre las mayorías los costos de las medidas de contingencia.

De cómo se salde este proceso, que atraviesa toda la década pasada y que se ramifica en el presente, tanto por la beligerancia con que el enemigo retomó en plena pandemia su tarea «pedagógica», como por la «vocación» plebeya de asimilarse al modelo dominante, dependerá el resultado del gobierno de Alberto y Cristina. Demasiada encrucijada en corto tiempo. Frente a la crisis, se habilitarían oportunidades, algunas evidentes, como la importancia de la articulación estatal, otras menos explícitas, como la «confusión» a escala global -aunque muy transitoria-: todo esto siempre y cuando se contara con «insumos» conceptuales que permitieran trabajar, con todos los medios a nuestro alcance, en derribar los mitos construidos durante estos cuarenta años. La derecha nos lleva la delantera, en tanto tiene y garantiza un andamiaje de sentido consolidado, cuenta con los medios concentrados que disparan su artillería 24×24 los 365 días del año, mientras nuestras defensas apenas devuelven consignas desde las redes, la mayoría de escaso poder de convencimiento.

El «medio pelo» cultural argentino serruchando-se su propio palenque…insolucionable ?.
Quizás inspirada en esta frase de Maquiavelo, lo cierto es que la derecha mundial hace un uso eficaz del poder real y simbólico de la fuerza, y de la sofisticación electrónica de la mentira, ambas herramientas cotidianamente utilizadas por el macrismo en la Argentina.

En este sentido, y teniendo en cuenta el vertiginoso cambio de condiciones, operar sobre una salida de la crisis favorable a una perspectiva popular en tiempo real, exigirá varios prerrequisitos que colectivamente habrá que seguir construyendo, entre los cuales queremos remarcar los siguientes:

*) Depurar las redes de mensajes en cadena y privilegiar aquellos dirigidos a fortalecer propuestas dentro del espacio/campo nac&pop, ej.: estatización de los servicios públicos, redes de comercialización alternativas, soberanía alimentaria.

*) Avanzar con legislación que establezca cambios institucionales, y en los tres poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

*) Consolidar nuestra propia Agenda de Transformaciones Sociales, Económico- ambientales y Político-institucionales, evitando en todo lo posible entrar en los ejes de antagonismos que diseña el enemigo.

*) Extremar el desarrollo (Institucional, político y territorial) de las instancias de unidad continental, no solo a través de los poderes de los estados (en los que el eje Argentina y México es un gran punto de apoyo , pero no parece consolidado), sino también de la máxima cantidad de organizaciones sociales, económicas, ambientales, educativas y sindicales, entre otros.

Sin Latinoamérica en la piel, las luchas nacionales y populares quedarán a mitad de camino, con el riesgo de estancamiento, aislamiento o cooptación de nuevas formas de dominación.

A diferencia del coronavirus, hace rato que contamos con un diagnóstico acertado sobre las causas de la enfermedad que padece América Latina, y el resto de lo que llamábamos tercer mundo: el mundo globalizado del poder financiero, de la renta sin producción, el modelo que sostienen las grandes potencias, una vez más pretende que la crisis la paguen los pueblos, no necesitan ejércitos de ocupación, apuestan a continuar con una estrategia que le resultó altamente eficaz hasta ahora: la colonización de las subjetividades. 

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